Renato Dennis

domingo 1 de noviembre de 2009

Nace en Santiago en 1978. Cursa un semestre de Castellano en el ex Pedagógico, un semestre de Inglés en la Universidad de Chile, y actualmente se encuentra terminando Literatura Hispánica en la misma universidad con un trabajo sobre Pablo de Rokha. Ha deambulado por distintos talleres, entre ellos el de la Fundación Neruda en 1999. Ha colaborado con diversas revistas, encuentros y lecturas, y este año edita su primer libro, CANTOS INNATOS.


Tiene que ver con nosotros

Tu dolor es inmediato, mi dolor será futuro. Lástima que no funcionó, ¿o puede funcionar?, para ser sinceros todo fue mi culpa, el peso total sobre mi epiceno hombro. El hombre, masculinidad cosificadora, siempre es el culpable, nos debe la Paz y la Libertad, nos debe lo femenino hace al menos cinco mil años. Ya lo sé, sentimos diferente y lo que para mi es insignificante para ti es un mundo, carezco de empatía, mi placer por sobre todo y luego lo otro, un pendejo mimado hijito de mamá que percha de papá, nosotros los del culto a la promiscuidad podemos hacer un poema lleno de plagios y a la vez único, ocio increíble del que somos capaces, mi pereza alimenta el poema. Tú lloras ahora, yo lo haré mañana cuando este solo, probablemente drogado y deprimido, al borde del suicidio, endiosado en mi manjar, que compartías a veces, mirando una foto de ustedes o un video de Horus y sus bailes con 31 minutos. Quisimos el paraíso y el infierno juntos y quedamos en un purgatorio alienante, en la constante pelea por las promesas incumplidas de un maremoto de estro que siempre fui yo, que siempre fui yo, que siempre fui yo, apurándote, insistiéndote, ofreciéndote; patologizé lo nuestro hasta destruirte y provocar que del amor al odio el umbral fuera el único camino. Sí, te arrastre por la senda del exceso que en ningún caso nos condujo al palacio de la sabiduría, sino al manicomio de Renato Dennis etimológico, y deja que los demás saquen la cuenta. Pero es mi verdad y la amo, y siempre la amaré, porque amar es eterno, porque quién ama nunca sabe lo que ama, ni sabe por qué ama, ni lo que es amar, A-MORTIS, MI MUERTE NACIENTE. Y sin embargo el querer demasiado a otro, el amar demasiado a otro y no ser correspondido abruma y destruye, nos invade y destruye, nos destruye, pero los hijos permanecen y el amor al pequeño Horacio es enorme como el universo, enorme como el universo, mi universo y tu universo, nuestra eternidad y ahora yo lloro, yo lloro y sollozo, yo lloro y sollozo, como tú lo has hecho tantas veces, mi niña, lloro y tecleo mi épica matríztica que tu también amas y recelas, porque a veces juntos no pensaba en ti sino en la matria y su infinito marco teórico de praxis de orgías a medias o reprimidas, y como yo nací del cascaron, te remito a la sección VI del tomo segundo de “La Doctrina Secreta”. Ya ves, lo sigo haciendo, converso y estoy contigo, pero estoy y hablo con otro, con el lector, siempre hablo con el lector y trato de enseñarle mis desvaríos bien fundados. Cómo lo haremos Ximenita, qué haremos con nuestro dilema. Mi locura es irreversible, reencarne dionisiaco. Por el momento no lo puedes soportar, nuestra vida de pareja se torna insostenible, nuestro ensayo de matrimonio liberal, mi tiranía, te destruye y casi te he dejado morir, inepto en mi manjar doy jugo. Mi patetismo nada lo vence, quinto año de carrera, séptimo universitario, atrasado en su tesis y todos sus trabajos, despedido por incumplidor, odiado como marido, decepcionante como hijo, insoportable como amigo, de esos chantas que no se encuentra en ningún lado, y para colmo de males volví a faltar a mi promesa, volví a endiosarme en mi secreto, mi voluntad, por el momento, no me pertenece. En fin, soy una víctima del subdesarrollo tercermundista que puede recuperarse y emanciparse. Si no podemos cambiarnos, el poema podrá, al menos al mundo. Pero este poema es para ti y con él responderé por mis silencios. Sé que vos me amás, sabés que yo te amo, mi amor por vos es único, pero no es mi único amor. Cómo decirlo de otro modo, tú necesitas ser amada como amas, tú necesitas ser amada como amas, tú necesitas ser amada como amas, y yo ya no te doy eso, quizás nunca te di eso. Mas te quiero y eres una montaña en mi (en)fermosa vida. Y te quiero libre, emancipada, sin odios, te quiero amiga y no enemiga. Ya no quiero ser tu esposo, quiero ser tu amigo y tu amante, y te quiero con tus amantes y mis amantes, con tus hombres y tus mujeres, con mis mujeres y mis hombres, en una gran orgía liberadora, mi repetido coro. Y si debo esperarte lo haré, y si no quieres venir dímelo, eso pondría fin a nuestro poema, en lo inmediato, tengo que hacer la papa al Horacio.

Y ahora otra explosión nos sacude y un segundo planeta florece en nuestro proceso, en nuestra galaxia. Qué importa lo que alguna vez te dije si ahora estoy contigo y siempre lo estaré, al menos el poema junto a ti, masajeando tus pies o tu espalda tras los dolorosos movimientos telúricos, YO acompañándote en las noches mientras todo se devuelve de tu boca o corriendo a la cocina de madrugada por un antojo, YO el hombre casado, hace mil años, mil años que no duermo cuidando los chiquillos y las estrellas desveladas.

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Renato Dennis, participará en la primera lectura del Ciclo de Poesía "Proverbios para paranoicos" este 12 de noviembre a las 19:00hrs.

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ppparanoicos@gmail.com

¡ATENCIÓN!: Pronto vamos a subir las presentaciones de los poetas (grabadas en buena calidad)

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